Destruyendo el mensaje

En un artículo de epromos se comenta el caso de una promoción del Hotel Rittenhouse. Este hotel está catalogado como uno de los primeros y más finos entre varios y cuenta con varios premios y reconocimientos; es por ello que resulta increíble que un negocio que maneja presupuestos para publicidad altos y que ha invertido millones de dólares para posicionarse como uno de los mejores hoteles, cometa un error como este.

En publicidad el mensaje que se quiere transmitir es tan importante como la forma de transmitirlo y en este caso, este hotel mando a imprimir bolígrafos promocionales para sus huéspedes con un error tipográfico horroroso y muy visible

Acá no cabe juzgar de quien fue el error. Si fue de la empresa que hizo la impresión con serigrafía o tampografía, resulta imperdonable haber entregado un trabajo así, independientemente que haya sido porque escribieron mal Philadelphia o porque el tipo de letra (font) al imprimirlo en una superficie curva haya provocado que las “h” se juntaran hasta formar una “b”.

Los empleados del hotel tampoco escapan. Como se apuntó anteriormente, después de una inversión millonaria para establecer un nombre y una posición al más alto nivel entregar este “regalo promocional” a los huéspedes destruye en un instante esa millonaria reputación.

Y si la empresa que hizo la impresión no se hacia responsable ¿no era mejor tirarlos a la basura y hacer unos nuevos?

Esto es quedar a los ojos del cliente como una empresa descuidada (en el mejor de los casos) porque los artículos promocionales sirven para generar un impacto sobre ventas y para tener un vínculo directo con el cliente. Se trata de posicionar en la mente del cliente y/o del potencial cliente una marca determinada. Y muchas veces el impacto de ver algo así queda muy grabado en la mente del público: es como ver resbalar a un gigante con un pedacito de banano.

¿Habrá valido la pena que quedara grabada esta imagen y destruyendo el mensaje?